viernes, 6 de mayo de 2016

El Espacio Amateur

El pasado fin de semana participé en un Foro de Festivales, Muestras y Certámenes con Sello de Calidad de Escenamateur. La mayoría de estos circuitos de difusión son organizados por Asociaciones; pero también estuvieron representados festivales como el Festival Internacional de Teatro Amateur de Girona “FITAG”, que se ha convertido en uno de los festivales de teatro amateur más importantes del Estado y es un referente en el ámbito internacional. Organizado por la Diputació de Girona y dirigido por Martí Peraferrer es un ejemplo de cómo el ámbito institucional, profesional y asociativo pueden y deben ir de la mano al servicio de la familia del teatro no profesional.
Hubo otras representaciones como la del Festival de Rivas Vaciamadrid organizado también desde una institución municipal y otros festivales y muestras organizadas por asociaciones locales y federaciones con apoyo de sus municipios y gobiernos autonómicos.

En Navarra también podemos aportar experiencias dirigidas a la difusión y apoyo del teatro amateur con participación de instituciones, profesionales de la gestión pública y privada de la cultura, profesionales del teatro y por supuesto asociaciones y aficionados dedicados al teatro.
Un destacado ejemplo es el Taller de Teatro del Instituto Navarro Villoslada, que con la apuesta e implicación de toda la institución educativa y la dirección profesional de una personalidad del mundo del teatro y la educación; ha realizado una tarea encomiable durante más de treinta y cinco años, con alumnos y público.
Muchos municipios como el de Estella que lleva quince años organizando su ciclo amateur con la colaboración del grupo Kilkarrak o más reciente el Festival de Teatro del Tercer Sector en Tafalla, han supuesto un estímulo para que otros ayuntamientos y el propio Gobierno de Navarra, hayan apostado en esta línea, aportando fondos económicos y trabajo de sus profesionales para gestionar un programa de difusión como la Muestra Navarra de Teatro Amateur, evidentemente gracias a la presencia de un tejido asociativo en favor del teatro, con una amplia trayectoria, fortalecido con la creación de la Federación Navarra de Teatro Amateur.


Esta situación nos lleva a identificar el “Espacio amateur”, como un espacio de intervención sociocultural en el ámbito teatral, de carácter “mixto”, donde participamos instituciones, profesionales de la administración, profesionales de distintas disciplinas artísticas y de gestión, relacionadas con el teatro y por supuesto ciudadanos aficionados al teatro como creadores y público.
Solo entendido de esa manera, repito: como un espacio “mixto”; podemos promover iniciativas para el desarrollo de este fenómeno teatral que es el teatro amateur, aprovechando su potencialidad en todos sus aspectos.
En el de la creación, como un espacio libre de ataduras comerciales en el que artistas profesionales y amateurs pueden desarrollar proyectos como autores, directores, intérpretes, técnicos, creadores plásticos, etc. También en la puesta en escena de textos indispensables difíciles de abordar en estructuras menos resistentes a las presiones económicas. En la formación de nuevos públicos y en su educación. En la facilitación de su acceso al teatro, en la socialización de la cultura haciéndola participativa. En su aportación a una oferta teatral amplia y de calidad En su contribución a aumentar la experiencia y formación de los agentes creadores y comerciales de la industria cultural. En la gestión y difusión de los programas culturales que persiguen estos objetivos y en tantos aspectos que no admiten discusión de que el teatro asociativo constituye un gran potencial que hay que cuidar si no se quiere perder “una importante fuente de generación de nuevos espectadores y no se aprovecha la gran contribución que la práctica teatral puede hacer a la formación cultural y al desarrollo de las capacidades expresivas y creativas del ciudadano” (Plan General del Teatro).
En lo que nos toca como aficionados, y el resto de agentes, deberíamos superar el debate que confronta dos categorías: la afición y la profesión, amateurismo y empresa cultural… como queramos llamarlo, simplificando en exceso la interpretación de la realidad en que intervenimos; para asumir la necesidad de articular espacios propios del teatro amateur, de carácter “mixto”, contando con la colaboración y el apoyo de los demás sectores; valorando su aportación e implicándonos todos en el objetivo común que no es otro que ampliar y mejorar la presencia del teatro en nuestra comunidad y las capacidades del teatro de nuestra comunidad.
Una tarea interesante que debería motivarnos para dar pasos y aunar esfuerzos entre quienes amamos el teatro sea cual sea la forma en que nos vinculamos con este arte.

El encuentro de Muestras, Certámenes y Festivales, me ha hecho pensar una vez más en la situación del teatro amateur en Navarra, el espacio que le corresponde y el papel de instituciones y profesionales en su promoción.
Nadie discute la aportación a la sociedad de las asociaciones en ámbitos como el deportivo, la educación, la salud, la cooperación, la ayuda humanitaria… el llamado tercer sector. Cada vez más valorada su importancia y reconocida su labor y profesionalidad. También la cultura, entendida como servicio público y reconocido su derecho a todos los ciudadanos, cuenta con un importante tejido asociativo en corales, bandas, grupos de danza o de teatro que cumplen una importante función social en la facilitación de acceso a la cultura de la ciudadanía.
La discriminación y el veto que algunos gestores culturales e instituciones hacen respecto al teatro asociativo está relacionada con una política cultural que apuesta tímidamente y con escasos recursos por la promoción de una industria cultural, sin prestar suficiente atención al espacio amateur. Despreciando el término “amateur”. Asociando sin criterio su contribución, a una oferta barata y de baja calidad, desatiende también la contribución del sector asociativo a la industria teatral.
Ese espacio que la política institucional reserva a la promoción de esta industria, debe ser un espacio compartido donde prevalezca el interés público sin prejuicios y con una apuesta clara por la promoción del teatro autóctono realizado tanto por empresas como por asociaciones. «Un pueblo que no ayuda y no fomenta su teatro, si no está muerto, está moribundo»: sentenciaba Federico García Lorca.
Pero hay más. El teatro amateur engloba un conjunto heterogéneo de estructuras que debe tener un espacio específico por lo que representa: el valor de un patrimonio cultural inmaterial vivo, un teatro que recoge el sentir del pueblo, realizado por ciudadanos para sus ciudadanos. El teatro como ningún arte expresa el pálpito de su sociedad y no tiene sentido que infraestructuras y programas públicos desatiendan ese teatro de base que necesita encontrarse con el público y necesita de esos espacios públicos para mostrarse con dignidad y ampliar con la aportación del teatro asociativo el contenido cultural de estos espacios .
Quiero concluir reconociendo la importante labor que la Confederación Estatal Escenamateur está haciendo por la dignificación y avance en la creación de ese espacio compartido que he tratado de explicar, con sus aportaciones en el ámbito institucional a través de su presencia en el Consejo Estatal de las Artes Escénicas y de la Música, promoviendo iniciativas legislativas; con el sector profesional a través de convenios de colaboración con la SGAE y la cooperación entre Federaciones de Teatro Amateur en sus programas de intercambio, circuitos, certámenes y festivales.
También aprovechar para pedir esfuerzos organizativos e imaginativos que den continuidad al esfuerzo iniciado por la Federación Navarra de Teatro amateur para consolidar un espacio amateur en nuestra Comunidad Foral.


Javier Salvo