lunes, 18 de julio de 2016

El ruso que ríe, en Madrid

Gabalzeka Teatro es uno de los ocho grupos seleccionado, entre los 112 presentados, para participar en la 21ª edición de FESTEAF, con esta adaptación de los cuentos humorísticos de Anton Chejov dirigida por Laura Laiglesia:  "Antosha Chejonté, el ruso que ríe".

El certamen organizado por la Concejalía de Cultura y Fiestas de Rivas, se celebra en noviembre y es uno de los más veteranos del estado. 

Esperamos dejar en buen lugar al teatro amateur navarro con este trabajo del que estamos muy satisfechos por la acogida del público. Su selección en este XXI FESTIVAL DE TEATRO AFICIONADO DE RIVAS, es tanto un reconocimiento como un motivo de superación.

lunes, 4 de julio de 2016

¿PRIVILEGIADOS?

¿PRIVILEGIADOS?

Con fecha del 30 de Junio en el Diario de Noticias aparecía un articulo titulado “300 días de cultura en Navarra y Pamplona”. En ese articulo personas pertenecientes a Cultura Prekaria , se referían al sector amateur del siguiente modo:

Por otra parte, lamentablemente, la situación laboral de los y las trabajadoras culturales sigue siendo desoladora, entre la precariedad extrema y el paro, en gran medida porque la institución sigue privilegiando las ayudas al sector amateur, malentendiendo la cultura de base y provocando una ‘guerra entre pobres’. Hay que buscar una fórmula equilibrada que apoye al sector no profesional sin menoscabar ni perjudicar al profesional. Un problema con su complejidad, pero en el cual debe primar el diálogo y la colaboración.”

Queremos expresar nuestro hartazgo  en la utilización constante como “cabeza de turco “ al sector amateur, ante la frustración en el que malvive el sector profesional . Creemos que es un absurdo pretender solucionar un problema creando o acrecentando otro. No se trata de quitar a unos para dárselo a otros. Se trata satisfacer las necesidades de todos y todas.

Decir de modo indiscriminado, que las ayudas al amateur son un privilegio, y pedir regulación para el mundo amateur, son torpedos dirigidos contra nuestro sector, ya que esas afirmaciones suponen una presión a la administración y a los programadores y programadoras para que restrinjan o limiten nuestra actividad

El Teatro amateur ha trabajado duro para conseguir lo poco que tenemos. Hemos intentado articular propuestas de colaboración con la administración, programadores y programadoras, publico, grupos, etc . A nivel regional proponiendo Muestras y Ciclos, con la ayuda de Ayuntamientos y el Gobierno de Navarra, tras presentarnos a las convocatorias públicas abiertas a todo el mundo.

En Pamplona hemos planteando mejoras en la “Muestra de Aquí” e intentando tender puentes de comunicación entre nuestros grupos y la administración . Todo, absolutamente todo a iniciativa de nuestros colectivos, de nuestro trabajo y tesón. El 90 % aproximadamente del importe conseguido por nuestras producciones son destinados a pagar a los y las profesionales, que son quienes nos dirigen, nos asisten técnicamente, nos enseñan... etc.

Nos sentimos orgullosos y orgullosas de articular espacios donde la gente pueda sentirse creadora, participe, activa social y culturalmente, promover lo grupal. Articular alternativas al individualismo social imperante en nuestros días.

Reconocemos que vamos haciendo camino, pero todavía nos falta largo recorrido para que todas nuestras demandas estén satisfechas. Nuestras asociaciones culturales son completamente legales y entre sus objetivos figuran mayoritariamente la de difundir, apoyar y extender nuestra actividad.

Lo que nuestro sector solicita, es lo mismo que puede pedir cualquier componente del Movimiento Cultural Amateur, principal dinamizador de la Cultura de Base: salas de ensayos gratuitas para la población, música, teatro, danza con horarios apropiados para todas las personas, trabajadores y trabajadoras. Acceso gratuito sin restricciones , para la población y las asociaciones sin ánimo de lucro, a los espacios escénicos públicos. Espacios donde guardar nuestros decorados y atrezzos.  Participación de nuestros colectivos junto con todos los grupos culturales en la coogestión del funcionamiento de los espacios públicos y las programaciones culturales. En Pamplona / Iruña unos civivox coogestionados por las gentes y los grupos del barrio. Que se tome en consideración al Teatro amateur dentro de la Red de Teatros, dedicándole un apartado especifico con su propio presupuesto.

Es obvio que nos queda mucho camino que recorrer y es obvio que hay ciertos sectores profesionales que quieren dificultarnos el camino. Pretenden empequeñecernos. Que lo amateur quede reducido a algo que queda bonito, anecdótico, moldeable, doméstico y domesticado, así en pequeñito, en lo local, para los tíos y primas y primos… Sin pretensiones. Para pasar el rato, un pasatiempo. Ahí es donde radica el error . Porque nosotros y nosotras entendemos nuestra actividad como un derecho.

El derecho de cualquier persona a participar activamente en la CULTURA. Donde todas las personas tengamos cabida.
El derecho de no ser solo consumidores de cultura, sino además actores y actrices de lo cultural, activistas culturales, independientemente de la condición social, profesión, etc.
El derecho de la gente, a crear, difundir y hacer CULTURA por el placer de hacerlo, por el amor que se tiene a lo que se hace, sin ánimo de lucro ni tener por que hacer obligatoriamente de un oficio cultural o un arte determinado , una profesión.

El derecho a asociarnos, el derecho a contribuir en el tejido cultural de base, el tejido menos atendido y sin embargo el tejido más dinámico y vital, gracias a la aportación desinteresada del Movimiento Asociativo Amateur:
(Clubs de lecturas y grupos de apoyo a las bibliotecas, asociaciones de poesía, literatura, teatro, música, folklore, txalaparta, zapantzar, comparsas, Gigantes, euskera, artistas plásticos, fotografía, talleres creativos… Todo esto y más produce lo amateur en torno a las Casas de Cultura y los espacios públicos.)

Por último , también queremos señalar una noticia aparecida en el Diario de noticias el 24 de Junio, donde una treintena de profesionales de las artes escénicas solicitaban ayudas y reconocimiento por parte de la administración pública. En la foto del periódico, que acompañaba a la noticia, podíamos ver a algunas de las personas solicitantes: directoras y directores, enseñantes de teatro, actores y actrices, compañeras y compañeros con los cuales hemos establecido y establecemos muchos vínculos creativos, emocionales y amistosos. No puede ser de otra manera, la intensidad de crear, enseñar y aprender, el compartir una pasión, vivir todo este proceso creativo y grupal , por encima de todo, crea lazos humanos muy gratificantes.

Vivir de cerca estas situaciones, nos hace conocedores de primera mano de la situación en la que se encuentran. Es por ello, que queremos mostrar nuestra solidaridad con el sector profesional y el deseo de que sus peticiones sean tenidas en cuenta y satisfechas, desde la clara consciencia de que el apoyo a la CULTURA en todas sus vertientes, es una inversión de futuro, que ayuda a la cohesión , la democratización y el bienestar de la Sociedad.

Junta directiva de la Federación de Teatro Amateur de Navarra, compuesta por: Jaime Malón (Zarrapastra Teatro), Miquel Domènech (Juslarrotxa Teatro), Josu Castillo (La Puerta Roja-Ate Gorria) , Miguel Lucas (Teatro La Madeja) , Rakel Goñi (Teatralis Teatro), Consuelo Cruz (Habiateatro) , Ariane Irure (Trapalán Teatro) y Maria Jose Irigoyen (Asimetría Teatro)



¿PRIVILEGIADOS?


domingo, 3 de julio de 2016

La cultura. ¿Recurso, derecho o más?

En los ochenta, cuando una compañera de Gabalzeka Teatro se aventuraba a iniciar su andadura como profesional  comentaba: "tienes que aprender a vender tu producto". El discurso del "homo económicus" comenzaba a impregnar la escena teatral navarra, hasta entonces casi exclusivamente asociativa con objetivos socioculturales ajenos a cualquier motivación económica, aunque siempre con dificultades monetarias para sobrevivir.

Navarra no ha sido ajena al impacto neoliberal que no ha dejado espacio ni objeto del que no se pueda extraer valor económico y la política cultural se ha adaptado y ha  promovido cambios en este sentido las últimas décadas. La cultura entendida como derecho ha compartido espacio y presupuestos con una nueva idea de la cultura como recurso, dirigiendo desde las instituciones públicas la transformación de numerosas asociaciones en empresas, promoviendo la figura del emprendedor cultural en base a una idea industrial de la cultura con capacidad de generar riqueza y empleo en una econocía terciarizada. 

Las asociaciones también hemos tenido que movernos en la escena de un mercado cultural, en que el único cliente son las instituciones públicas, bajo la presión de las butacas vacías, acomodando nuestros "productos", aprendiendo a "venderlos" bajando los precios a límites insoportables ante la presión de la "competencia" hasta llegar a un punto que hace imposible nuestra supervivencia sin subvenciones.
El Gobierno de Navarra excluyó paulatinamente de las ayudas a la creación a las asociaciones. El teatro es el sector cultural en el que con mayor decisión se ha apostado por un sector profesional. Las ayudas públicas a la actividad teatral no solo valoran la "profesionalidad" medida  por cotizaciones a la seguridad social o contrataciones antes que  por una trayectoria o un saber hacer; sino que excluyen a las asociaciones como no lo hacen en otras disciplinas artísticas. Las últimas convocatorias para la participación en ferias, organización de giras y eventos, o proyectos artísticos se dirigen exclusivamente a profesionales del sector, mientras que la organización de eventos cinematográficos, la creación en artes plásticas o visuales, las ayudas a la edición..., por ejemplo, continúan admitiendo la participación de asociaciones sin ánimo de lucro.
Pero además el Gobierno de Navarra excluyó hace años  de contratar definitivamente en sus programas culturales a los grupos de teatro constituidos como asociación, sin ningún criterio de naturaleza cultural o valoración artística, solamente por el hecho de no estar legalizados como empresas.

La puntilla de la administración al sector asociativo con una gran tradición en Navarra fue la constitución de la Red de Teatros, subvencionando a los espacios públicos adheridos, la contratación exclusiva de compañías profesionales, interfiriendo de una forma brutal en el "mercado teatral" que relegó a los grupos constituidos como asociaciones a presentar nuestros trabajos fuera de los circuitos y espacios mejor equipados para las representaciones teatrales en nuestra comunidad y nos obliga a buscar fuera lo que en casa se nos niega.
Resulta inexplicable que las políticas públicas en cultura no se hayan preocupado del tejido asociativo teatral navarro con una amplia tradición y contrastada aceptación del público.  Se llega a absurdos como que los programadores culturales se empeñen en excluir de la difusión a través de la Red de Teatros  todo acto, festival nacional o de cultura tradicional, de música, danza o teatro organizados por asociaciones o escuelas que llenan de contenido a los espacios adheridos a la red. 
En definitiva, los mismos fondos que antes se dedicaban a la actividad cultural, se ponen al servicio de la promoción de la cultura como sector económico, fomentando un autoempleo discontinuo, flexible, temporal y precario, en un proceso que preconiza una  transición de la cultura entendida como derecho a una cultura entendida como recurso.
Para profundizar en las consecuencias de esa transición, recomendaría la lectura de un estudio de Jaron Rowan, publicado por la editorial traficantes de sueños:"Emprendizajes en cultura".


Pero hay un aspecto sobre el que me interesa reflexionar y es sobre la posibilidad de orientar la acción cultural pública desde un concepto de cultura mas amplio; desde una comprensión de la cultura que vaya mas allá de su consideración como servicio público que hay que garantizar con libertad e igualdad de acceso a la ciudadanía.

La CULTURA con mayúsculas es y dice lo que somos. Lo que la sociedad es o quiere ser tiene una esencia cultural que nos identifica; por eso en el aspecto teatral, patrimonio inmaterial, característico en cada momento histórico de cada comunidad, es fundamental que se atiendan y cuiden las expresiones propias, tanto creativas como organizativas.
Siempre recurro a una sentencia de García Lorca: "Un pueblo que no ayuda y no fomenta su teatro, si no está muerto, está moribundo". No se puede decir mas claro y a la luz de los hechos en Navarra:  un teatro profesional en precario y un teatro asociativo desprotegido, pareciera que instituciones y servidores públicos de la cultura se obstinasen en dejar fallecer nuestra sociedad ante el impacto cultural neoliberal, dejando a su merced la riqueza de un tejido asociativo entregado a la cultura y las iniciativas emprendedoras de las personas con vocación artística.
El asociacionismo es la base de una cultura de la participación y de la puesta en valor del crecimiento personal a través de la experiencia colectiva. La promoción profesional de las vocaciones artísticas es sin duda un indicador de los valores de una sociedad. ¿Es posible que las instituciones navarras tengan en cuenta esto al diseñar sus políticas culturales? ¿Es posible que los responsables de la gestión cultural nos den su apoyo? Solo necesitamos oportunidades y respeto al trabajo y aportación de todos y todas, solo podemos ofrecer nuestra voluntad y esfuerzo de colaboración por una sociedad mas culta, en definitiva mas humana.

Javier Salvo